Entrevista con «L’GARTIJ» un proyecto espacial, lleno de curiosidades

Conversamos con Patricia Vidal, quien comanda la nave «L’GARTIJ» un proyecto interesante, lleno de particularidades, de esos que nos encanta desmenuzar en dreampop.cl, te invitamos a leer la entrevista y a sumergirte en el universo L’GARTIJ

L’GARTIJ

Tu proyecto nace desde la construcción de un personaje y una identidad propia. ¿De dónde surge este universo y qué representa para ti habitarlo a través de la música?

En realidad, L’gartij no es un personaje construido para acompañar la música. La música nace desde una parte real de mí que se llama L’gartij. No tuve que inventarla para crear un universo; el universo apareció cuando empecé a darle espacio a esa parte de mí.
L’gartij representa para mí la libertad. Me permite estar sola con mis ideas y con mi propio mundo, decir lo que realmente pienso, experimentar, disfrazarme, grabarme, mostrarme diferente y hacer cosas que quizás Patricia no siempre se permitiría. También me permite algo muy simple, pero muy importante: disfrutar y jugar, simplemente porque me dan ganas.
Creo que por eso el proyecto ha ido creciendo más allá de la música. Cuando le das espacio a esa parte de ti, empiezan a aparecer canciones, imágenes, objetos, historias, cómics y pequeños universos casi naturalmente.
L’gartij encontró en la música un lugar donde existir.

El extravío y la desconexión parecen ocupar un lugar importante dentro de este proyecto. ¿Cómo nace la idea de transformar esas sensaciones en una especie de viaje, y qué lugar ocupa la música dentro de ese recorrido?

El extravío y la desconexión son sensaciones muy humanas, y creo que todos las hemos experimentado de alguna forma. Me interesaba explorar esas sensaciones sin tener que describirlas literalmente. En la música me interesa más provocar una sensación que hacer una declaración directa. De hecho, en mi primer disco había canciones en idiomas
inventados y otras que ni siquiera tenían letra. Para mí, la emoción no necesita siempre una traducción.
La mente viaja muchísimo: hacia el pasado, hacia mundos imaginarios, hacia posibilidades que nunca ocurrieron. Por eso la idea del viaje espacial apareció de forma bastante natural. Una nave perdida, las señales, las órbitas y la desconexión me permitían construir un espacio desde donde hablar de todo eso sin explicarlo directamente.
Y quizás también tiene algo que ver con mi propia historia. NAVE apareció cuando volví a hacer música después de muchos años funcionando principalmente como arquitecta. Había dejado a L’gartij bastante dormida para ocuparme de otras cosas, de esas que uno va asumiendo cuando crece. Volver a crear fue, de alguna manera, volver a encontrar esa parte de mí.
La música terminó siendo el lugar donde ese viaje podía ocurrir.

PATRICIA VIDAL

Cuando estás creando, ¿qué aparece primero: una melodía, una atmósfera, una imagen, una historia o alguna sensación difícil de poner en palabras? ¿Cómo se transforma ese primer impulso en una canción?

Creo que muchas veces aparece primero una sensación o un sentimiento que todavía no sé nombrar. Después aparece una atmósfera, y poco a poco se van sumando ritmos, melodías, armonías y otras capas. Todo eso ocurre bastante intuitivamente, sin pensarlo demasiado. A veces incluso me siento frente al teclado sin saber muy bien dónde empezar, pongo las manos y voy probando hasta que aparece algo que me hace sentir algo. A partir de ahí, la
canción va apareciendo sola, como si una capa fuera guiando a la siguiente.
Cuando encuentro una combinación que me sorprende o me emociona, sé que hay algo ahí y empiezo a desarrollarlo, agregando capas y arreglos hasta conseguir ese momento en que todo hace «waaaa» y siento que la idea encontró su lugar.
Las imágenes y las palabras suelen llegar más tarde. De hecho, creo que la voz y la letra son de las cosas que más pienso, porque aparecen al final y ayudan a darle un sentido a algo que hasta ese momento no necesitaba tenerlo.
Primero está la sensación y después intento encontrar las palabras que puedan acompañarla. Primero la dejo existir, después la escucho y poco a poco descubro qué me está diciendo.

¿Hay instrumentos que sientas especialmente ligados a la identidad sonora del proyecto? ¿Qué buscas provocar o encontrar cuando trabajas con ellos?

No tengo un instrumento especialmente ligado a la identidad de L’gartij. Para mí, lo importante es lo que puedo encontrar con cada uno.
Como no toco realmente ningún instrumento, mi relación con ellos siempre ha sido bastante intuitiva. El teclado se ha convertido en una herramienta especialmente cómoda para mí porque me permite jugar, abriendo un abanico enorme de sonidos y combinaciones, pero también puedo terminar incorporando una guitarra, una kalimba, una
percusión, un aplauso o diferentes voces. Soy bastante Diógenes con los sonidos: voy juntando cosas que me llaman la atención y después descubro qué pasa cuando se encuentran.
Creo que esa manera de acercarme a los instrumentos tiene mucho que ver con cómo nacen mis canciones: desde el juego, el oído y la curiosidad, más que desde una idea previa de cómo debería hacerse.

Más allá de las referencias que han acompañado tu música, ¿qué has estado escuchando últimamente? ¿Hay algún artista, disco o canción que te haya sorprendido o inspirado particularmente durante este último tiempo?
Siempre me ha fascinado la manera en que la música puede llegar a nosotros de formas muy distintas, pero las melodías nostálgicas siempre me han atraído especialmente. Hay bandas que me han acompañado durante años, como Blonde Redhead, Connan Mockasin, Goldfrapp, The Cure, Pixies, Christina Rosenvinge, Sonic Youth y, últimamente, me encanta Wet Leg, que me recuerda mucho a The Breeders, entre muchas otras.
También hay canciones que directamente me producen una reacción física. «Forever Lost», de The Magic Numbers, «Champions of Red Wine», de The New Pornographers, «Kiss Her Kiss Her», de Blonde Redhead o «Jigsaw Falling Into Place», de Radiohead son algunas. Las escucho y a veces literalmente dejo de prestar atención a lo que está pasando
alrededor, cierro los ojos, levanto los brazos y me pierdo un rato. Son canciones que me hacen pensar: ojalá algún día pueda componer algo que provoque eso en alguien.

Al construir este personaje, ¿qué aspectos de ti misma aparecen inevitablemente y cuáles te permiten explorar con mayor libertad precisamente por tratarse de una identidad artística?

En realidad, no siento que haya construido un personaje. L’gartij es una parte de mí que aparece con mucha más libertad cuando estoy creando. Hay cosas de mí que inevitablemente aparecen: mi fascinación por la belleza y la composición, la capacidad de emocionarme profundamente con la música hasta sentirla físicamente, la nostalgia, la curiosidad por las cosas pequeñas y mi gusto por encontrar conexiones inesperadas. También aparece mucho mi sentido del humor, que tiende a lo absurdo y a la ironía. Creo que también se nota mi carácter bastante porfiado cuando siento que algo tiene magia y no quiero que se pierda. Me cuesta aceptar que algo se modifique si siento que le están quitando justamente aquello que lo hacía especial.
Por otro lado,L’gartij me permite explorar con más libertad un lado más juguetón, espontáneo y un poco torpe de mí que no está tan presente en mi vida cotidiana. Puedo experimentar, disfrazarme, cambiar de aspecto, jugar, hacer cosas absurdas y mostrarme de maneras distintas sin sentir que tengo que justificarlo demasiado. También aparece
una parte bastante nerd y curiosa de mí, que puede pasar demasiado tiempo fascinada con un objeto, un sonido, una textura o una idea que quizás para otra persona no tendría ninguna importancia.
Y están los sentimientos que muchas veces me guardo. A través de la música puedo decir cosas que quizás no diría directamente, pero que aparecen transformadas en metáforas, imágenes y símbolos. A veces incluso hay cosas que probablemente solo yo entiendo del todo, y me gusta que sea así.

¿Qué viene próximamente para el proyecto? ¿Hay nuevas canciones, presentaciones, colaboraciones o alguna nueva etapa de este viaje que puedas adelantarnos?

Ahora estoy trabajando en nuevas canciones, que probablemente serán lo primero que empiece a aparecer. Después de NAVE me interesa seguir explorando y ver hacia dónde me llevan estas nuevas ideas, sin apurarme todavía a definir un formato o un universo completo.
También estoy empezando a preparar L’gartij para presentarse en vivo, que es un desafío nuevo y que me tiene bastante curiosa, porque quiero descubrir cómo llevar al escenario no solo las canciones, sino también parte de ese mundo que se ha ido construyendo alrededor de ellas.
Y hay otras cosas dando vueltas, objetos, imágenes y algunas ideas que todavía prefiero dejar en secreto.

Nos gustaría que nos des unas palabras libres para la audiencia a través de Dreampop.cl, ¿qué te gustaría que se llevaran consigo?

«Ojalá se permitan perderse un rato. Escuchar algo sin intentar entenderlo demasiado, mirar algo pequeño, encontrar belleza donde no la estaban buscando. Que puedan dejarse llevar por una canción, una imagen, una película, un libro o cualquier cosa que les despierte curiosidad y los saque un rato de lo cotidiano. Y quizás volver a sorprenderse con
algo que parecía estar ahí todo el tiempo.
«

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