Entrevista con la artista nacional «CAM», quien desde pequeña mostró una afinidad natural por la música: «cuando empezaron a aparecer las canciones de Make Up Artist. Sentí que había algo distinto en ellas y recuerdo especialmente cuando hice Looking 4 U. Ahí pensé: “esto puede ser grande, puede pegar, no debería quedarse escondido”. Creo que ese fue el verdadero puntapié para decidir mostrar mi música». Te invitamos a leer:

¿Cómo inicias tu camino en la música? Siempre te gustó componer, ¿cuál fue el puntapié inicial?
Mi madrina me regaló una guitarra cuando era chica y creo que ahí empezó todo. Aprendí los acordes y de a poco comencé a sacar canciones que me gustaban. Después empecé a tocar en el coro del colegio, en las misas, y así fui entendiendo la música de una manera bastante natural.
En algún momento aparecieron mis primeras canciones. Al principio eran canciones tontas y chistosas, pero durante la adolescencia componer empezó a tener otra función. Siempre he sido bastante hermética con mi mundo interno, me incomoda hablar de lo que me pasa emocionalmente, entonces escribir canciones se convirtió en una vía de escape perfecta. Era una forma de sacar y ordenar cosas que de otra manera probablemente me habría guardado.
En la universidad ya tenía muchísimas canciones e incluso hice un EP, pero nunca lo promocioné demasiado. En ese momento no me interesaba la exposición ni tenía esa necesidad de mostrar lo que hacía.
Eso cambió cuando empezaron a aparecer las canciones de Make Up Artist. Sentí que había algo distinto en ellas y recuerdo especialmente cuando hice Looking 4 U. Ahí pensé: “esto puede ser grande, puede pegar, no debería quedarse escondido”. Creo que ese fue el verdadero puntapié para decidir mostrar mi música.
Hablemos de tu proceso creativo. ¿Cómo sueles crear tus composiciones?
Casi siempre todo parte por una melodía y es algo muy espontáneo. No suelo sentarme pensando “ahora voy a escribir una canción”. Simplemente aparece una línea melódica en mi cabeza, sin ser llamada, y lo primero que hago es tararearla y grabarla en el celular para que no se me olvide.
Después vuelvo a esa nota de voz y empiezo a desarrollarla. Ahí aparecen la guitarra, la estructura y finalmente la letra. A veces incluso la melodía llega con una frase incluida; pasó con yoUNILATERAL, ANYTHING, TIME y varias otras canciones.
Creo que se me hace relativamente fácil generar líneas melódicas pegotes y eso termina siendo importante en mi música, porque genera un contraste con lo que estoy contando. Puedo estar hablando de algo bastante doloroso sin que necesariamente la canción suene triste.
En cuanto a las letras, muchas veces lo que más me inspira es justamente el dolor: revivir algo que me cuesta aceptar, una ilusión rota, una situación que todavía estoy intentando entender. Escribir termina siendo una forma de procesar esas cosas.
En cuanto a sonido, ¿te autoproduces? ¿Trabajas con alguien más? Cuéntanos.
No me autoproduzco. Mi parte del proceso llega hasta tener bastante clara la canción: melodía, letra, estructura, acordes y, sobre todo, una idea de cómo quiero que se sienta.
Cuando tengo eso, hago una grabación muy sencilla en el celular, generalmente guitarra y voz, y con eso llego donde Coco, el productor. Ahí empieza la tarea más difícil, que es lograr traducir lo que tengo en mi cabeza a una producción real.
Gran parte de Make Up Artist nació así. Yo llegaba con las canciones, le mostraba algunas referencias, escuchábamos cosas y empezábamos a ensamblar la idea. Me gusta mucho ese proceso porque la canción nace de una manera extremadamente básica —una melodía, una guitarra, una voz y una nota de celular— y después comienza a aparecer todo un universo alrededor.

Si hablamos de música que te guste y que sientas que te representa, o que también representa tu música, ¿cuál o cuáles nos compartirías?
Escucho música bastante variada, pero si pienso específicamente en el universo de este proyecto, hay mucho pop que mira hacia los 80 mezclado con cosas bastante más contemporáneas.
Podría mencionar a The 1975, obviamente, pero también a The Weeknd, Justin Bieber, y sonidos que vienen de artistas y bandas como Toto, Def Leppard o Phil Collins.
De todas formas, no sé si diría que CAM “suena a” alguno de ellos en particular. Me gusta tomar pequeños elementos de distintos lugares. A veces puede ser una textura, un sintetizador, una batería, una forma de construir un coro. Después todo eso pasa por mi propia manera de hacer melodías y termina transformándose en otra cosa.
¿Te encuentras promocionando actualmente algún lanzamiento? De ser así, coméntanos detalles.
Actualmente estoy presentando Make Up Artist, que además de ser una de las canciones es el concepto que articula todo este proyecto.
El nombre es un juego de palabras. Makeup artist normalmente significa maquillador, pero acá juego con “make up” como esta capacidad de inventar, maquillar o modificar la realidad. El proyecto le canta a un personaje que cambia la realidad, que miente, engaña y que además tiene una enorme facilidad para reconciliarse maquillando lo ocurrido.
A partir de ahí se construye la historia de una relación fallida, contada cronológicamente a través de las canciones y dividida en cuatro ciclos. Me interesaba que no fueran solamente singles independientes, sino que al escucharlos en orden se pudiera recorrer la evolución completa de una historia.
Hablemos de influencias o referentes. ¿Cuáles para ti son significativos o relevantes a la hora de componer y crear?
Mi gran escuela fue el grunge, aunque quizás no sea tan evidente al escuchar lo que estoy haciendo ahora.
No tengo una voz muy típica; a veces es bastante ronca, y cuando era más chica encontrar el grunge fue importante porque sentí que ahí había un espacio para mi manera de cantar. Además, durante mi adolescencia me conecté muchísimo con esa carga emocional, con letras más oscuras y con la posibilidad de hacer música desde lugares que no necesariamente eran cómodos. En ese momento se sintió un poco como encontrar un hogar.
Mucho después tuve otro momento importante cuando escuché “If You’re Too Shy (Let Me Know)” de The 1975. Para mí fue un antes y un después. Me sorprendió mucho escuchar a una banda contemporánea recoger tantas influencias de los 80 y traerlas al presente sin que sonaran antiguas.
Eso me hizo volver a escuchar música que siempre me había gustado, pero que tenía un poco fuera del radar, y también me abrió la cabeza respecto a lo que yo podía hacer. Probablemente nadie que me conociera musicalmente habría imaginado que mi primer proyecto de esta magnitud iba a ser pop. Yo tampoco.
Creo que eso explica bastante bien de dónde sale CAM: emocionalmente vengo de un lugar mucho más cercano al grunge, pero encontré en el pop una forma distinta de contar esas mismas cosas.
¿Qué es esencial para ti a la hora de crear música? ¿Hay algo que consideras importante entregar o compartir en tus letras?
No sé si parto desde la intención de entregar un mensaje específico. Para mí es más importante que exista algo verdadero detrás de la canción.
Escribo desde experiencias muy personales, pero al final son cosas que a la mayoría nos pasan. A todos nos han roto el corazón, hemos idealizado a alguien, nos hemos decepcionado o hemos tenido que aceptar algo que no queríamos aceptar. Las circunstancias cambian, pero las emociones se parecen bastante.
De hecho, creo que mi necesidad de empezar a escribir canciones nació un poco desde ahí: quería escuchar exactamente lo que yo estaba sintiendo. A veces buscas una canción porque necesitas que alguien diga por ti algo que tú todavía no sabes cómo decir.
Y curiosamente, eso también me pasa hoy con mis propias canciones. Muchas de las canciones de este proyecto nacieron en 2023 y, obviamente, desde entonces he vivido otras cosas, he tenido otras experiencias y he pasado por emociones nuevas. Y más de una vez me he encontrado escuchando una canción que escribí hace años y pensando “oh, me siento exactamente así otra vez”, pero ahora por una historia completamente distinta. Es bonito sentir que una canción puede desprenderse del momento específico que la originó y adquirir un significado nuevo, incluso para mí.
Entonces quizás lo más importante que podría pasar con mi música no es entregar un mensaje concreto, sino que alguien la escuche y tenga esa misma sensación: “yo también me he sentido así”. Para mí, generar ese pequeño reconocimiento en otra persona es mucho más significativo que intentar decirle qué debería entender de mis letras.
Además, hay una contradicción que me gusta mucho en lo que hago: puedo estar escribiendo sobre algo que me dolió muchísimo y convertirlo en una melodía que se te quede pegada todo el día. Creo que eso resume bastante bien mi forma de hacer música: canciones pegotes con mucha carga emocional.

¿Qué se viene prontamente para CAM en lo musical/creativo?
Ahora mismo estoy en pleno lanzamiento de Make Up Artist, que es un álbum de 13 canciones dividido en cuatro ciclos. Ya se lanzaron los dos primeros y el 1 de noviembre el disco va a estar finalmente ensamblado, con todos sus ciclos y canciones en orden, así que por ahora quiero poner toda mi energía en terminar de contar esta historia.
El primer ciclo es el de la ilusión. En Magic Frogs los personajes se conocen, conectan y aparece toda esa magia y fascinación inicial, donde inevitablemente también hay mucha idealización. En yoUNILATERAL empiezan a aparecer las primeras contradicciones y red flags, pero todavía parecen pequeñas porque existe esta idea un poco ingenua de que el amor puede curarlo o solucionarlo todo. Y cuando llegamos a Make Up Artist, ya es bastante evidente que esas señales eran reales y que incluso pueden ser peligrosas, pero aun así se toma la decisión de seguir creyendo en la fantasía.
El segundo ciclo es cuando esa fantasía empieza a derrumbarse. BOOMBOOMBOOM tiene mucho de impotencia: todo lo que se construyó comienza a tambalear y ya no hay demasiado que hacer para detenerlo. En Coincidence los personajes están cada vez más lejos y empiezan a entender que no llegaron ahí por coincidencia; fueron sus propias decisiones las que los llevaron hasta ese punto. El final ya se ve, aunque todavía no sabemos exactamente cuándo va a ocurrir. Y finalmente está ANYTHING, donde ya no queda nada que sostener. Aparecen los engaños, la desconfianza y todo termina rompiéndose.
Lo que viene ahora es el tercer ciclo, y ahí entramos directamente en el luto. Looking 4 U habla de esa etapa en que sabes que no quieres volver a la realidad que tenías con alguien, pero aun así lo buscas involuntariamente en todas partes: manejando, caminando por la calle, en un perfume que reconoces en otra persona. Es casi como convivir con un fantasma. Después viene RUN, que es el intento de escapar de esas emociones para no hundirse en ellas.
Y en medio de ese ciclo aparece LOST, que es justamente la razón por la que esta parte del disco tiene cuatro canciones y no tres. Se sale de la narrativa romántica porque habla de un duelo mucho mayor: ese año perdí a mi abuelo y necesitaba que esa pérdida estuviera en el disco. Para mí son dolores muy distintos. Una ruptura puede sentirse brutal, pero eventualmente pasa; perder a alguien tan importante y trascendental en tu vida genera un antes y un después real. No es una pena que simplemente desaparezca con el tiempo, sino una ausencia cuyo peso aprendes a llevar.
El ciclo termina con ECHOLALIA, que es intentar volver a la vida después de todo eso. Retomar la rutina, funcionar, seguir adelante, mientras nadie necesariamente puede ver la montaña de dolor que hay detrás de tu garganta. Es aprender a convivir con lo ocurrido esperando que, en algún momento, las cosas se vuelvan un poco más fáciles de llevar.
Y hasta ahí puedo contar, porque no quiero adelantar el último ciclo.
Creativamente, eso sí, no he dejado de escribir. Tengo muchas canciones que quiero mostrar y también otros estilos y sonidos que quiero explorar. Es imposible para mí detener esa parte solamente porque esté lanzando un disco. Pero habrá tiempo para todo eso. Ahora quiero terminar de contar Make Up Artist como fue pensado y dejar que exista completo antes de abrir la puerta a lo siguiente.
El 1 de noviembre finalmente van a poder escuchar la historia entera, en orden. Y después de eso todavía queda muchísimo universo musical por explorar.
Cuando creas habitualmente, ¿sueles tener un espacio o lugar, o vas encontrando esos espacios durante tu día a día?
Las ideas pueden aparecer en cualquier lugar. Como normalmente lo primero que llega es una melodía, basta con que tenga el celular cerca para grabarla y después volver a ella.
Pero cuando realmente voy a desarrollar una canción, prefiero estar sola. La música es la puerta hacia un mundo emocional que en mi vida cotidiana mantengo bastante hermético, así que para entrar ahí necesito cierta intimidad.
Me gusta poder nadar un rato en todo eso sin tener que explicárselo a nadie. Después, cuando la canción ya existe, puedo llevarla al estudio, compartirla y empezar a construirla con otras personas. Pero ese primer momento normalmente es muy mío.

Palabras libres para la audiencia de dreampop.cl
No sé si tengo un gran mensaje sobre lo que quisiera que la gente entienda de mí. Tampoco creo que exista una intención detrás de CAM de construir un personaje o decir “esto es lo que tienen que saber de mí”.
Soy una persona bastante normal que, por alguna razón, tiene facilidad para convertir cosas que le pasan en canciones pegotes con mucha carga emocional.
Durante mucho tiempo hice canciones sin pensar demasiado en mostrarlas. Eran algo muy mío, casi una manera de ordenar lo que me pasaba. Con este proyecto decidí abrir esa puerta y dejar que otras personas entren a un lugar que normalmente mantengo bastante cerrado.
Así que si alguien llega a CAM, escucha una canción y encuentra algo de su propia historia dentro de ella —aunque sea completamente distinto a lo que yo estaba viviendo cuando la escribí—, para mí ya ocurrió algo muy bonito.
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