Entrevista con la artista nacional Florencia Lira

Una entrevista profunda e interesante, para sumergirse en el universo creativo y sonoro de Florencia Lira. Su música es diversa, profunda y tiene un tinte místico que la caracteriza. Detalles de su proceso creativo, música y gustos.

Imprégnate de su universo sonoro, te invitamos a leer:

FLORENCIA LIRA – Fotografías por Alexis Mandujano

¿Hace cuánto tiempo comenzaste en la música y qué motivó este inicio?

Me dedico a la música desde los 21 años. Mi primer disco, Florence, lo publiqué en 2004. En mis inicios hacía música electrónica más bien incidental e instrumental, inspirada en los primeros sonidos del
krautrock, Kraftwerk y Aphex Twin. Llegué a publicar cuatro discos de manera independiente y autogestionada, en una época en que internet
todavía no tenía la presencia que tiene hoy.
Con el tiempo fui mutando hacia la canción de autor y el folk, incorporando mi voz, instrumentos de cuerda y musicalizando textos de poetas como Gabriela Mistral, en La Caminante (2016), y Alejandra Pizarnik, en Alejandra(2020). En 2023 publiqué Salto al Alba, un disco en el que fusioné el folk con la electrónica.
Actualmente estoy trabajando con Andrés Landon, con quien hemos explorado una nueva sonoridad que incorpora elementos de la música latinoamericana y el trap. Me interesa mucho esa posibilidad de ir transformándome musicalmente, sin quedarme instalada en una sola forma
de hacer música.



Hablemos del proceso creativo. ¿Cómo compones tu música? ¿Cómo
nacen esas ideas y las trabajas hasta convertirlas en canciones?


Generalmente, todo comienza con una idea que aparece en mí como una necesidad: una pregunta que me hago, una reflexión, un deseo o un
libro que me deja dando vueltas. Por ejemplo, Ankaa nació cuando terminé de leer Parzival, un relato medieval que aborda la búsqueda del Santo Grial. A partir de esa lectura, sentí el deseo de hacer una canción sobre esa búsqueda.
Después aparece la música. Muchas veces dejo que la melodía llegue sola, así que compongo bastante en mi cabeza. Voy escuchando la música internamente, incluso mientras hago otras cosas. En mis trayectos en bicicleta o en auto suelo ir componiendo; muchas veces las canciones comienzan a tomar forma ahí.
Hay una imagen muy mía que explica bastante bien mi proceso: si una melodía o una letra no es lo suficientemente interesante para mí, simplemente se me olvida. Si al día siguiente todavía la recuerdo,
siento que pasó ese primer filtro personal. Es como una manera intuitiva de distinguir qué ideas merecen seguir desarrollándose.

Dentro de la producción musical, ¿con quiénes has trabajado y cómo
ha sido esa experiencia?


A lo largo de mi trayectoria he trabajado con Javiera Barría, Pablo Mellado, Felipe Cadenasso y Antonio del Favero. Actualmente estoy trabajando con Andrés Landon.
Esta última experiencia ha sido muy desafiante y significativa para mí, porque siempre había querido hacer un disco con Andrés y, por distintas circunstancias de la vida, finalmente se dio. De alguna manera, compuse este disco pensando en trabajarlo con él, así que desde el comienzo le di bastante libertad creativa.
Siento que Andy hizo suyas las canciones, y eso me encanta, porque para mí ahí sucede una colaboración verdadera: cuando la otra persona
no solamente interpreta o produce lo que tú llevas, sino que se involucra, lo transforma y aporta su propio universo.
El resultado termina siendo algo que ninguno de los dos habría hecho por separado.

Hablemos de gustos e influencias. Si te preguntamos por tus proyectos musicales favoritos, ¿cuáles son? ¿Qué nos recomendarías
escuchar?


Escucho música muy diversa. Como también hago clases de música y estoy vinculada al mundo infantil, estoy constantemente escuchando
repertorios muy distintos, desde canciones para niños hasta el pop independiente actual. Pero me encanta recomendar música y, sobre todo,
compartir proyectos que están pasando cosas interesantes hoy.
Andrés Landon sacó el año pasado un disco llamado ERA, que es una joya. Chicarica está buenísimo; amé los últimos discos de M.I.A. y
Eartheater. La Charlie siempre es una máxima. A DOMi & JD Beck los conocí ayer y me gustaron ene. Rusowsky es un genio total, su disco Daisy está buenísimo, y también recomiendo a Paloma Murphy. Y mi favorito de estos tiempos: Milo J.

Hablemos de tu último lanzamiento musical. ¿Qué motivó esta canción? Cuéntanos más sobre su proceso creativo y su letra.

Ankaa nació después de leer Parzival, un relato medieval que cuenta la odisea de un hombre en busca del Santo Grial. Cuando terminé de
leerlo, me quedé pensando en cómo podía hacer una canción sobre esa búsqueda sin ser demasiado literal; quería llevarla a mi propio contexto, pensar qué podía significar esa travesía desde la
experiencia de una mujer.
Un día, escuchando un podcast de astrología, apareció el nombre de Ankaa y se me abrió la idea. Ahí logré unir dos conceptos: la búsqueda del Grial y la resiliencia, ese proceso de transformación y
renacimiento que puede ocurrir cuando uno ha tocado fondo.

La resiliencia ha sido una parte importante de mi vida. Me tocó vivir la muerte de mis padres siendo muy joven y tuve que hacerme cargo de mí misma en circunstancias extremas. Por eso, la idea del renacimiento no es algo abstracto para mí: tiene que ver con la posibilidad de atravesar experiencias muy difíciles y volver a encontrar un sentido, una fuerza y un camino propio.
Ankaa es también una manera de pensar esa búsqueda espiritual desde mi propia experiencia, transformando una historia antigua en algo íntimo
y contemporáneo.



Ahondemos en la esencia de tu música. ¿Cómo nace esa conexión mística y espiritual presente en tus letras y conceptos? ¿Qué la motiva?

Soy una persona muy espiritual, pero no me siento parte de ninguna religión en particular. Me interesa mucho la historia de las religiones, porque los mitos y las creencias van moldeando nuestro devenir social y político; no son solamente algo místico, también hablan de cómo nos organizamos, de lo que tememos y de lo que necesitamos comprender como seres humanos.
Estudié antroposofía y, durante el seminario, leí muchos textos antiguos. También he estudiado en profundidad figuras como Cristo y Lucifer. Creo que, si las personas conocieran más estos relatos y sus
significados, podrían comprender mejor al ser humano. Eso es lo que me interesa de la espiritualidad: la necesidad de entender para qué
estamos acá y qué es aquello que nos sostiene.

La astrología también me apasiona, porque ofrece una manera de reflexionar sobre el ser humano y los distintos momentos históricos.
El tarot me gusta mucho; sus símbolos tienen orígenes misteriosos y mágicos, y a veces es como si tuvieran vida propia.
Y, por último, está la naturaleza y la veneración por aquello que va más allá de nosotros. De eso se trata OBOSOM, mi nuevo disco: de reconocer esa fuerza que sostiene la vida, de explorar lo femenino, la naturaleza y nuestra relación con lo sagrado.



¿Qué se viene próximamente para Florencia Lira? ¿Nos puedes adelantar algo?

Se viene el lanzamiento de OBOSOM, mi nuevo disco, el 27 de noviembre de 2026. El título hace referencia a los abosom, entidades espirituales de la cosmovisión akan de Ghana vinculadas a las fuerzas de la naturaleza. Es un trabajo producido por Andrés Landon, que reúne nueve canciones y representa una nueva etapa en mi recorrido musical.
Es un proyecto que integra música, poesía y una dimensión visual muy importante. Estoy trabajando para que varias de las canciones tengan
su propio videoclip
, de manera que el disco también pueda experimentarse desde lo audiovisual. Me entusiasma mucho compartir este universo y seguir explorando nuevas posibilidades musicales,
además de colaborar con artistas de otras disciplinas, como realizadores audiovisuales, pintores y bailarines.
El lanzamiento en vivo será el 22 de enero de 2027 en Espacio Incluir, en Ñuñoa, con banda!



Palabras libres para los lectores melómanos de Dreampop.cl

Unas frases pal bronce de su cantautora favorita:
El cine de hoy está ocupando un lugar parecido al que tenían los mitos en el pasado: está logrando llegar a lugares muy profundos del ser
humano, sobre todo a través del terror.
Lo más importante para mí es la educación. Puede ser una de las claves para ayudarnos a salir de este engorro en el que estamos metidos.
Estamos en tiempos en que no se puede ser neutral: hay que tomar partido por algo. La política, aunque no nos represente al cien por ciento, es algo que no podemos evadir. Todo es política, nos guste o no.
Y, por último, el amor en todas sus formas es la estrella que me guía el camino. Ojalá amar para siempre.

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